| La Cumbre de Copenhague sobre cambio climático |
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| Medio Ambiente - Medio Ambiente | |||||||
| Viernes 27 de Noviembre de 2009 13:32 | |||||||
Página 1 de 5 Los políticos no entienden la ciencia, ni miran más allá de sus narices. Por eso va a fracasar la cumbre de Copenhague y por eso seguiremos la carrera hacia el abismo.
Simple acuerdo de políticosLos acuerdos políticos son todos deleznables, pues en la base del quehacer político está la posibilidad de hacer acuerdos para la galería. Y así el asunto termina siendo tan simple, y también tan perverso, que tanto los políticos como la propia galería saben que no se van a cumplir, pero ambos se comportan como si no lo supieran. Por ello, más que posibilidad, se trata de una práctica connatural y coherente con el principio fundamental del oficio: mentir. Todos los cretenses son mentirosos, el Protocolo de Kioto es un acuerdo entre políticos, luego el Protocolo de Kioto es mentiroso. Y que me perdonen los dos o tres -políticos o cretenses- autoexcluidos de la práctica del Alzheimer o el cinismo, refinada manera de la marrullería que hoy no es necesario practicar dada otra condición emergente de los políticos: la condición primitiva de su argumentación y la pobreza ideológica de su cultura. Van de la mano ambas cosas, como el jinete va con el caballo, y que me perdonen ahora los caballos pues al jinete me iba a referir. Tan sólo de soslayo, como el cántaro al agua, que bastante ha de correr aún para que entienda, él, que si no se baja del avieso ejemplar acabaremos por desbarrancarnos todos, con todo y su enjalmadura. No hablo de un jinete en especial, sino de todos los que creyeron que amarrarse al poder podía ser un acto tan legítimo como aferrarse a una bestia. Lo que la humanidad espera de la Cumbre de Copenhague no es un acuerdo político, donde se formulan proposiciones de tipo intencional, pero que no representan compromisos vinculantes por parte de sus firmantes. Juramentos a la bandera de las Naciones Unidas ya ha habido, y no necesitamos ir a Copenhague para repetir la consabida pamplina. Sospecho que haberle dejado el problema climático mundial a los políticos es algo que la humanidad habrá de pagar con creces. Los políticos casi nunca dominan los asuntos esenciales de la ciencia y la cultura, porque, en general, carecen de ambos fundamentos. Son hábiles, eso sí, para poner cara de personas serias y preocupadas, cuando se trata de hacerle creer a los ignorantes que ellos conocen la ciencia y la cultura. Lo logran, casi todas las veces, y es por eso que la civilización actual está a punto de desbarrancarse. |







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